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SAN ESTEBAN, 1915


El patrono de la iglesia de Espinama es San Vicente Mártir. Sin embargo, su festividad no se celebra, festejándose, por contra, la de San Esteban, el 26 de diciembre. Esta fiesta de San Esteban tuvo en tiempos pasados más fama que en los actuales. De ello da fe el hecho de que, en 1915, el corresponsal de "La Voz de Liébana" (un importante periódico lebaniego de la época) en Vega de Liébana acudiera a ella de romero, «atraido por la tan renombrada romería».

De la asistencia de gentes de otros lugares de Liébana, aparte de la del mencionado corresponsal (quien para asistir tuvo que salir de su pueblo el día de Navidad a las diez horas, para estar en Potes a las doce y en Las Ilces al oscurecer), da fe él mismo cuando relata que en Las Ilces, se reunió con varias romeras que llevaban su mismo destino.

En Espinama, encontró ya la víspera «algún romero con una crecida cantidad de merluza, y otros indicios de buena romería».

El día de S. Esteban tocan a Misa. El coro lo dirige Manuel Calvo a quien acompañan su hermano Eloy, Basiliso Briz, Vicente Benito, Elías Caldevilla, "Miguelón" y los jóvenes Julián, Julio y Vicente Briz y Manuel Calvo, «no echando de menos ningún instrumento». De la Misa, destaca que no hace resumen de la vida del Santo, como al parecer era tradición, ya que «don Eulogio (el párroco) según referencia se encontraba algo indispuesto».

Concluida la Misa, muchos eran los que se dirigían a un pequeño altar, donde se encontraba el nacimiento de Jesús, con el fin de adorarle, «cantándole hermosos versos tres o cuatro señoritas», terminando con un Gloria.

Tras la comida, en la que, a buen seguro, no faltaba el arroz con leche (mencionado en las fiestas de otros pueblos lebaniegos) ya por la tarde, tenía lugar la fiesta profana, con su correspondiente baile, en el que no faltarían panderetas y castañuelas. Los «corredores de la obrapía [estaban] atestados de elegantes y simpáticas jóvenes», que buscaban su «medio limón». También en la «casa Nueva» «había muchos devotos a Jorge que se daban buenas batidas», expresión con la que alude, pensamos, al consumo de bebidas alcohólicas.

(Esta "Casa Nueva" debía ser la fonda abierta pocos años antes por Vicente Celis, de la que numerosos visitantes de Espinama a lo largo de aquellos años reconocieron su calidad, como así se recoge en diversos ejemplares de "La Voz de Liébana".)

La información del periódico acaba ahí. No es mucho pero valgan estas pocas líneas para dar a conocer algo del pasado de Espinama.

© Gabino Santos