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El trigo en Espinama en los años 50 a 60
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Eran pocas las fincas en las que se podía sembrar el trigo, al menos en mi pueblo, porque buscaban aquellas que por su ubicación respecto del sol y también de su suelo menos húmedo se pudiera dar mejor y dado que en Espinama era un claro ejemplo de minifundio todas ellas resultaban pequeñas para todo.
En fin, se sembraban dos o tres aparentes para el trigo, La Vaduga y El Pandu, las dos por encima de Pido pueblo y por tanto estarían a más de 900 m de altitud sobre el nivel del mar y muy adentrado en el macizo central de Picos de Europa.
La cosecha no era muy grande pero entre ésta y la borona solía haber harinas para aguantar parte del año en nuestra casa, para las comidas la de trigo y los desayunos con la torta de borona a la brasa sobre ladrillo de hierro.
La cortábamos con la hoz curvada y detrás otro iba haciendo los haces, ramos manejables con dos manos del tallo con su espiga que luego se dejaban apiladas en grupos de 8 o 9 de pies y con la espiga hacia arriba para que secaran un poco más. Estas eran transportadas a algún lugar seco del pajar, chambareto o en algún corral donde se guardaba hasta que ese otoño diera un buen día de sol para majarlo.
Se barría el suelo de al lado de casa, se ponían unas sábanas viejas o mantas cubriendo el suelo y a primera hora ya se tenia los haces al sol. Sobre el mediodía se extendian unos completamente deshechos sobre las sábanas pero un poco apiladas y con el mangual que aún conservo en la pared de la casa, se golpeaba hasta comprobar que la espiga había soltado todo el grano, menos una buena gavilla de unos 20 o más haces que se hacían a mano contra una tabla grande e inclinada dando golpes con las dos manos hasta que soltaba el trigo de la espiga quedando el haz intacto y atado que se almacenaba así en nuestro chambareto al lado de la hoja del ganado menudo (ovejas y cabras), coloños de ramas de roble y fresco cortadas en buena luna a finales de agosto o durante el mes de septiembre más bien y secado al sol del otoño en entalleramientos hechos en alguno de esos mismos árboles podados que tuviera una buena triangulacion de las ramas gordas y no estuviera muy bajo para evitar que el ganado, entonces en derrotas, pudiera alcanzarlo. Bien, estos haces eran utilizados para chamuscar las serdas o cerdas del chon, lechón, marrano, etc en los mataciles de diciembre o enero y la paja suelta como forraje con algo de harina troceado este en corto o sin trocear como mullido para vacas o cerdos en las cuadras empedradas de antes en los partos de los jatos.
Muchas veces no se deshacian ninguno de los haces y una vez golpeados en el suelo con el mangual eran repasados uno a uno golpeando éstos contra la tabla inclinada, parecido a la de lavar la ropa pero sin aguadas o estrias, lisa completamente, apoyada sobre un caballete o burro usado normalmente para aserrar las maderas usadas para astillas.
Lo que nunca vi allí fue trillos ni eras donde poder hacerlo como hacen en Castilla.
Chuchi Quina. 22~septiembre ~maldito 2020
© Gabino Santos, 2022