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LAS SEMANAS SANTAS DE MI NIÑEZ EN EL CONCEJU DE ESPINAMA
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Eran días de vacaciones por ser festivos el Jueves Santo por la tarde, Viernes Santo entero, no el Sábado de Gloria y sí el Domingo de Resurrección, pero como escolares eran días de vacaciones la semana entera.
En Espinama creo que a partir del Miércoles de Ceniza comenzaban los calvarios dentro del interior de la iglesia. Consiste en un rezo repetido que creo recordar era algo así como "adoramoste Cristo y bendecimoste, que por tu Cruz redimiste al mundo"..., repetido como respuesta a la primera parte que decía el sacerdote. Recorriendo cada estación del vía crucis, representado en unas iconografías de madera, talladas o pintadas según la riqueza del templo en cada pueblo, y las estaciones estaban numeradas en números romanos sobre cada iconografía y estación, en las paredes del templo, que el sacerdote recorría por orden, parándose a rezar esa oración y nombrando el hecho ocurrido a Jesús en cada una (por ejemplo, Jesús cae por primera vez con la Cruz a cuestas....).
Esos días la música normal estaba prohibida; tan sólo había en la radio música sacra y tampoco el cine ni el teatro, aunque de eso en Espinama no teníamos y por tanto no nos afectaba; tampoco nos afectaba la tv, porque no existía.
También se exponía al Santísimo fuera, en un sagrario embellecido para la ocasión, y por un sistema de corruda o turnos había obligación de pasar x horas en la iglesia velando al Santísimo por miembros de cada casa y familia. Te podía tocar a las 3 de la madrugada y nadie faltaba porque estaba, como mínimo, mal visto. Era similar a velar en las casas cuando fallecía una persona y mientras tanto se rezaba.
Creo que para los niños lo más divertido era salir todos en grupo con matracas y carracas recorriendo el pueblo barrio por barrio, haciendo sonar aquellos instrumentos. Eran tiempos distintos a otras fiestas, había ayuno y abstinencia, no se podía comer carne y se compraba una bula pagando un dinero a la iglesia para tener alguna mejora en ambos casos, excepto el jueves santo y viernes santo que no se podía ni con la bula. Creo era así o así lo recuerdo yo, ya que era muy pequeño.
Eran los oficios del Sábado de Gloria cuando más nos gustaba porque estábamos por el entorno de la iglesia a altas horas de la noche, se hacía una fogata, se bendecía el fuego y el agua para convertirla en el agua bendita en grandes ollas de cobre para que cada vecino se llevase a casa su botellita y para uso de la pila de la entrada del templo, donde nos santiguábamos tras meter dos dedos, índice y anular, en ese agua para con ella hacerse la señal de la cruz. También se comenzaba el cirio Pascual para el resto del año, se bendecía haciendo en él una cruz incrustando en su cuerpo central los cuatro puntos de la cruz que figuraban dibujadas las letras, alfa, omega, beta y no recuerdo más, con trocitos de piedrecitas de incienso calentadas en el fuego de la hoguera en el exterior de los soportales, etcétera.
Tampoco podían sonar las campanas ni campanillas de monaguillos; eran las carracas en misa cuando era preciso. Ni para tocar a conceju eran autorizadas. Hasta el Sábado de Gloria pasada la media noche estaba prohibido. Eran unos artilugios rústicos llamados matracas y carracas las usadas para llamar a los oficios, calvarios o rosarios.
Es mi recuerdo de niño en Espinama. Siento si cambio o digo algo que no sea correcto porque falle mi memoria.
Chuchi Quina, 30/03/2026
Nota.- Ilustro este recuerdo de Chuchi Quina con una imagen de Miguel Fernández Santos de la vieja iglesia de San Vicente.
© Gabino Santos, 2026