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Construcción del Teleférico de Fuente Dé

Fotos de FUENTE DÉ

Fuente Dé en 1948

FUENTE DÉ



Imagínese un semicírculo de montañas con un desnivel de unos setecientos metros casi en vertical. A sus pies una zona de pastizal, salpicada de abundantes rocas, en la que nace un río. En la pared rocosa, un pequeño salto de agua que, filtrado, viene a resurgir en el mencionado río. La naturaleza mostrando su magnificencia.

Pues bien, se trata de Fuente Dé, un circo glaciar. El semicírculo de montañas es el que comprende desde la Peña Remoña hasta el Pico Valdecoro, del macizo central de los Picos de Europa. El río que nace es el Deva.

Durante cientos de años, esa gran zona de pastizal sirvió de dehesa al Concejo de Espinama, que allí echaba a pacer sus bueyes, vacas y demás ganado. Las montañas circundantes sólo se salvaban, con duro esfuerzo, a través de las "canales" que quedaban entre ellas.

Las cosas empiezan a cambiar en la década de los 1850 con la llegada de técnicos de la Real Compañía Asturiana de Minas y el hallazgo de yacimientos de zinc que se comienzan a explotar rápidamente (de un modo formal a partir de1856) tanto en Áliva como en las Vegas de Liordes. La necesidad de dar salida al mineral extraido de estas últimas va a llevar al ingeniero Marcial Olavarría a construir el camino de "Los Tornos de Liordes", 38 cerradísimos zig-zags con los que se salvan novecientos metros de desnivel hasta Fuente Dé, por los que bajaban los carros de mineral. Como decía el Conde de Saint-Saud en 1891, " es preciso verlo para creer en la existencia de tal camino, abierto en una especie de ranura vertical que no es más que un horrible precipicio ". De hecho, más de un carro se despeñó por él.

Aun hoy son visibles los Tornos, siendo muy utilizados en la práctica de senderismo para acceder a las bellas Vegas de Liordes. Como visibles son también hoy los restos de otra estructura minera en Fuente Dé: la base desde la que partía "el cable" que se tendió para bajar el mineral de Lloroza. El periódico "Picos de Europa", de Potes, recogía en su número del 5-9-1907 que " de la misma localidad de Espinama, me dicen que ha empezado a funcionar, los pasados días, el cable que desde Lloroza baja el mineral de la Sociedad Peña Vieja hasta Fuente Dé " . En realidad, parece ser que ya había funcionado con anterioridad (desde 1903) a cargo de la compañía "Vieja Montañesa".

Este cable minero constituye el precedente de lo que unos cuantos años después iba a ser el teleférico de Fuente Dé. Los primeros pasos reales de éste se dan el 23 de diciembre de 1961, al constituirse el I Consejo Económico-Sindical, discutiéndose su viabilidad. Poco después, José Antonio Odriozola presenta unos estudios preliminares mucho más amplios que llevan a la Diputación, presidida por Pedro Escalante Huidobro, a elegir el 30-3-1962 la ubicación de la estación superior y ordenar la realización del proyecto definitivo, si bien hasta el 20 de diciembre de ese año no aprueba la instalación del Teleférico.

El apoyo decidido a la conversión de Fuente Dé en foco turístico se confirma cuando a principios de 1963 el Consejo de Ministros aprueba la construcción de un parador por el Ministerio de Información y Turismo. Aprovechando el tendido de la línea eléctrica, la Diputación aprueba en abril la electrificación de veintiocho pueblos del Ayuntamiento de Camaleño y el 26 del mismo mes se confirma la adjudicación de cinco millones de pesetas para la construcción de la carretera Espinama-Fuente Dé.

La instalación del Teleférico se lleva a cabo por una empresa italiana, con el arquitecto Ángel Hernández Morales y los ingenieros José Calavera Ruiz y Agustín Gómez Obregón, y está terminada para fines de junio de 1966, momento en que se hacen las primeras pruebas. En una de ellas, se cuela de "polizón" un trabajador de Diputación, Nicolás Soto, que se convierte en el primer usuario. La inauguración oficial tiene lugar el 12 de septiembre con la presencia de Francisco Franco, si bien estaba en funcionamiento desde el 21 de agosto.

Las cabinas del Teleférico salvan un desnivel de 753,5 metros sin ningún soporte intermedio. Inicialmente, tenían una capacidad de siete pasajeros cada una ampliándose a catorce en 1974 y a veintiocho desde el 21-7-1990. Estos aumentos de capacidad han permitido que el número de viajeros haya pasado de los 19.232 de aquel 1966 (desde fines de agosto) hasta los más de 300.000 que utilizaron el teleférico en 2000.

La última renovación de las cabinas se produjo en 2006, al conjugarse el deseo de la Consejería de Turismo del Gobierno de Cantabria de actualizar las instalaciones con la aplicación de las normas de seguridad de la Unión Europea. Consecuencia: las nuevas cabinas ven reducida su capacidad a veinte pasajeros más el conductor. La gran novedad es que son totalmente acristaladas, lo que aumenta la perspectiva desde su interior. El 8 de abril de dicho año se inauguraron oficialmente.

En todos estos años, el Teleférico, el tercero más largo del mundo, no ha tenido ningún accidente importante gracias a las medidas de seguridad de que está dotado (en la actualidad, por ejemplo, un sistema de triple freno), habiéndose producido tan sólo algún pequeño susto.

El Parador Nacional fue también objeto de varias reformas a lo largo de estos años. El Hotel El Rebeco, inicialmente mucho más modesto de lo que hoy es, la cafetería de CANTUR (también remodelada totalmente en 2006) y algún otro pequeño edificio forman el núcleo de Fuente Dé. A unos cuantos metros, en el lugar denominado El Redondo, el camping allí instalado completa las dotaciones de Fuente Dé.

© Gabino Santos
Última actualización: 8 de octubre de 2006