FUENTE DÉ
Imagínese un semicírculo de montañas con un desnivel de
unos setecientos metros casi en vertical. A sus pies una zona de pastizal,
salpicada de abundantes rocas, en la que nace un río. En la pared
rocosa, un pequeño
salto de agua que, filtrado, viene a resurgir en el
mencionado río. La naturaleza mostrando su magnificencia.
Pues bien, se trata de Fuente Dé, un circo glaciar. El
semicírculo de montañas es el que comprende desde la Peña
Remoña hasta el Pico Valdecoro, del macizo central de los Picos de
Europa. El río que nace es el Deva.
Durante cientos de años, esa gran zona de pastizal sirvió de
dehesa al Concejo de Espinama, que allí echaba a pacer sus bueyes, vacas
y demás ganado. Las montañas circundantes sólo se
salvaban, con duro esfuerzo, a través de las "canales" que
quedaban entre ellas.
Las cosas empiezan a cambiar en la década de los 1850 con la llegada de
técnicos de la Real Compañía Asturiana de Minas y el
hallazgo de yacimientos de zinc que se comienzan a explotar rápidamente
(de un modo formal a partir de1856) tanto en Áliva como en las Vegas de
Liordes. La necesidad de dar salida al mineral extraido de estas últimas
va a llevar al ingeniero Marcial Olavarría a construir el camino de
"Los Tornos de Liordes", 38 cerradísimos zig-zags con los que
se salvan novecientos metros de desnivel hasta Fuente Dé, por los que
bajaban los carros de mineral. Como decía el Conde de Saint-Saud en
1891, "
es preciso verlo para creer en la existencia de tal camino, abierto en una
especie de ranura vertical que no es más que un horrible precipicio
". De hecho, más de un carro se despeñó por él.
Aun hoy son visibles los Tornos, siendo muy utilizados en la práctica de
senderismo para acceder a las bellas Vegas de Liordes. Como visibles son
también hoy los restos de otra estructura minera en Fuente Dé: la
base desde la que partía "el cable" que se tendió para
bajar el mineral de Lloroza. El periódico "Picos de Europa",
de Potes, recogía en su número del 5-9-1907 que
"
de la misma localidad de Espinama, me dicen que ha empezado a funcionar, los
pasados días, el cable que desde Lloroza baja el mineral de la Sociedad
Peña Vieja hasta Fuente Dé
"
.
En realidad, parece ser que ya había funcionado con anterioridad (desde
1903) a cargo de la compañía "Vieja Montañesa".
Este cable minero constituye el precedente de lo que unos cuantos años
después iba a ser el teleférico de Fuente Dé. Los primeros
pasos reales de éste se dan el 23 de diciembre de 1961, al constituirse
el I Consejo Económico-Sindical, discutiéndose su viabilidad.
Poco después, José Antonio Odriozola presenta unos estudios
preliminares mucho más amplios que llevan a la Diputación,
presidida por Pedro Escalante Huidobro, a elegir el 30-3-1962 la
ubicación de la estación superior y ordenar la realización
del proyecto definitivo, si bien hasta el 20 de diciembre de ese año no
aprueba la instalación del Teleférico.
El apoyo decidido a la conversión de Fuente Dé en foco
turístico se confirma cuando a principios de 1963 el Consejo de
Ministros aprueba la construcción de un parador por el Ministerio de
Información y Turismo. Aprovechando el tendido de la línea
eléctrica, la Diputación aprueba en abril la
electrificación de veintiocho pueblos del Ayuntamiento de
Camaleño y el 26 del mismo mes se confirma la adjudicación de
cinco millones de pesetas para la construcción de la carretera
Espinama-Fuente Dé.
La instalación del Teleférico se lleva a cabo por una empresa
italiana, con el arquitecto Ángel Hernández Morales y el
ingeniero Agustín Gómez Obregón, y está terminada
para fines de junio de 1966, momento en que se hacen las primeras pruebas. En
una de ellas, se cuela de "polizón" un trabajador de
Diputación, Nicolás Soto, que se convierte en el primer usuario.
La inauguración oficial tiene lugar el 21 de agosto con la presencia de
Francisco Franco.
Las cabinas del Teleférico salvan un desnivel de 753,5 metros sin
ningún soporte intermedio. Inicialmente, tenían una capacidad de
siete pasajeros cada una ampliándose a catorce en 1974 y a veintiocho
desde el 21-7-1990. Estos aumentos de capacidad han permitido que el
número de viajeros haya pasado de los 19.232 de aquel 1966 (desde fines
de agosto) hasta los más de 300.000 que utilizaron el teleférico
en 2000.
La última renovación de las cabinas se produjo en 2006, al conjugarse el deseo de la Consejería de Turismo del Gobierno de Cantabria de actualizar las instalaciones con la aplicación de las normas de seguridad de la Unión Europea. Consecuencia: las nuevas cabinas ven reducida su capacidad a veinte pasajeros más el conductor. La gran novedad es que son totalmente acristaladas, lo que aumenta la perspectiva desde su interior. El 8 de abril de dicho año se inauguraron oficialmente.
En todos estos años, el Teleférico, el tercero más largo del mundo, no ha tenido ningún
accidente importante gracias a las medidas de seguridad de que está
dotado (en la actualidad, por ejemplo, un sistema de triple freno),
habiéndose producido tan sólo algún pequeño susto.
El Parador Nacional fue también objeto de varias reformas a lo largo de
estos años. El Hotel El Rebeco, inicialmente mucho más modesto de
lo que hoy es, la cafetería de CANTUR (también remodelada totalmente en 2006) y algún otro pequeño
edificio forman el núcleo de Fuente Dé. A unos cuantos metros, en
el lugar denominado El Redondo, el camping allí instalado completa las
dotaciones de Fuente Dé.
© Gabino Santos
Última actualización: 8 de octubre de 2006